Aunque actuamos en muchas partes nuestro ámbito natural es el patio de un colegio. Allí es donde nos encontramos en nuestra salsa, ante los niños sentados en el suelo
Nuestro segundo escenario favorito es la calle, son las calles de los pueblos.
No queremos tener el camión más grande, para llevar los trastos, porque no hay demasiados trastos que llevar.
Tampoco queremos montar el escenario más grande ni el más apabullante.
Pese a quien pese, estamos en contra de los “grandiosos” espectáculos masificados, como los que se pueden ver en los gigantescos conciertos, o incluso en la inauguración de unas olimpiadas, que convierten al espectador en una cosa pequeña e insignificante (cosa que ciertamente sí somos) pero además le despojan de su personalidad, de su individualidad y de su condición y dignidad de persona (cosa que, indudablemente, también somos)
Por eso queremos tratar a cada uno de nuestros espectadores con el mayor respeto posible y ponemos todo nuestro esfuerzo en atender a su individualidad y a su persona, y por eso nos duele que a veces este esfuerzo no parezca ser reconocido
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